lunes, 16 de noviembre de 2015

No dejes escapar tu felicidad.

Allí estaba con la llave en la mano para abrir esa puerta. Una puerta de madera que podía significar el fin de está relación. Pero ¿realmente estaba segura? ¿Estaba segura de dejar ir mi felicidad? Por eso, tiré la llave al suelo con rabia y eche a correr. Estaba corriendo, como nunca lo había hecho antes. Notaba como el aire rozaba mi cabello y como, mi piel empezaba a sudar. Esa sudor que provocaba en mi piel picores.
No podía dejarle escapar, esta vez no. Entonces, vi su figura como seguía su camino. ¿Estaría haciendo lo correcto? La verdad, en ese momento no lo pensé. Chillé para que sus oídos tan finos me pudieran escuchar y se parara. Pero mi voz no era suficiente. Pare. No podía más, estaba cansada, estaba llorando y casi no podía ni hablar. Pero algo estaba a mi favor, ya que, como si fuera un impulso él se giró y me vio. Vino hacía a mi. Y ahí supe que no me había equivocado. 

6 comentarios:

  1. Qué romántico! Pudo escucharla...

    Un besazo!

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  2. ¡Hola! me gusta mucho lo que escribes, me quedo por aquí ^^
    Un beso.

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  3. Aaay, me encanta *-*
    Echaba de menos leer algo tuyo, Ana.

    Aprovecho para comentarte algo: He tenido que borrar el gadget de suscripción porque lo tenía hecho con una compañía que se ha disuelto. He intentado exportar e importar la lista de los que os suscribisteis pero no he podido. Así que por eso te digo, para que si quieres y no es mucha molestia, vuelvas a añadir tu correo.

    Un beso,preciosa! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es/

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  4. Me encanto!! Me encanta como escribes <3
    Por cierto, te sigo a partir de ahora.
    Nos leemos, besos.

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